Dos detectives. Un cuerpo. Cinco o seis personas que no van a decir la verdad a la primera. Del otro lado de la mesa no hay nadie: el caso lo lleva la casa.
¿Primera vez? Léete el manual del detective — diez minutos, y no destripa nada.
Se genera un misterio nuevo, distinto cada vez, y se comprueba que tiene solución antes de dártelo. Después pasas el código a tu compañero.
Tu compañero ha abierto el caso y te ha pasado seis letras. Eso es todo lo que necesitas.
El arquetipo reparte diez puntos entre las seis habilidades. En una partida de dos lo suyo es no repetir: si uno lleva calle y el otro archivo, llegáis a sitios donde solo no llegarías.